Ida Pfeiffer, la primera mochilera de la historia

A los 45 años comenzó el primero de sus dos vueltas al mundo en solitario. Según contaba lo hizo como ruptura con la primera parte de su vida. Fue considerada la primera mujer en convivir con la tribu caníbal de la isla de sumatra, los Batak. Terminó dos vueltas al mundo casi sin dinero y hoy muchos la consideran la primera mochilera de la historia. Sus libros le dieron gloria y notoriedad en su época y todavía hoy es referencia viajera para muchos. Hoy, en viajeros de la historia, con todos vosotros: Ida Pfeiffer.


DESDE MIS ALTURAS: ¡Muy buenas Ida! Bienvenidas a Viajeros de la Historia. ¿Qué nos podría contar de su infancia?

IDA PFEIFFER: ¡Hola! Gracias por contar conmigo para esta entrevista, es un honor estar aquí. Respecto a mi infancia, puedo contar lo que todo niño hace a esa edad , trepar árboles, tirar piedras a animales, pelearme con otros niños…

DMA: Pero digamos que son costumbres poco habituales para una señorita de la clase acomodada de Viena, ¿no es así?

IP: Sí, sí, eso es lo que siempre me decían de mayor…pero teniendo en cuenta que era la más pequeña de 6 hermanos varones y que mi padre me educaba como a otro más…pues ya está resuelta la ecuación…

DMA: Ah, entonces esa es la razón

IP: Claro. Si hasta me vestía con ropa de niño…¡Menudo era!

DMA: ¿ y por qué lo hacía?

IP: Pues mire, nunca lo llegué a saber, buena pregunta. Yo creo que no quería mujeres en su entorno, el muy machista. El caso es que cuando yo tenía 10 años, él falleció y todo en mi vida cambió. Mi madre tomó las riendas y trató de enmendar mis 10 años de masculinización.

DMA: Ajá, interesante. ¿Y entonces mejoró su vida?

IP: Bueno, no sé que decirle…Mi madre también tenía lo suyo y me obligó a vestir como una dama, toda emperifollada, tuve que aprender a tocar el piano y muchas más cosas que me daban asco solo con nombrarlas. ¡Nadie me dejaba hacer lo que quería!!

DMA: Entonces, su vida fue algo así como dirigida por otras personas, ¿no?

IP: Sí, totalmente. Fíjese, que me enamoré de mi profesor de piano y tampoco me dejó mi señora madre casarme con él…porque según decía ella “no iba a permitir que me casara con un don nadie”… Y eso ya teniendo 17 años, ¿eh?

DMA: Ya veo. Entonces, ¿qué pasó?

IP: Pues lo que tenía que pasar, que me fastidié. Y luego me obligó a casarme con el Dr. Pfeiffer, un importante funcionario de Viena…Y así tuve que aguantar hasta que me divorcié al cabo de los años…

DMA: Vaya…Entonces de ahí viene su apellido actual…Cuénteme un poco más sobre su matrimonio.

IP: Bueno, pues como le digo fue un matrimonio de pura conveniencia. 24 años mayor que yo y viudo, ya me contará si no, cómo puede definirse eso. Tuvimos dos hijos y todo. Yo ya me resigné a esa vida. No tenía más opciones en esos años. Crié a mis retoños y fui dejando que pasaran los años…

DMA: Hasta que tuvo una oportunidad…

IP: ¡Justamente! Hasta que tuve la oportunidad de divorciarme pacíficamente de él y aprovechando que mis hijos ya eran mayores y tenían sus propios hogares y familias…dejar todo y echarme a viajar!!

Ida Pfeiffer vestida de campo



DMA: Ya veo. Entonces fue una ruptura con su vida anterior lo que le llevó a viajar, ¿no es así?

IP: Y ganas de demostrar que mi vida era mía y de nadie más. Y que yo podía hacer lo que me diera la gana, y aunque tuviera ya una edad, podía defenderme y sobrevivir allá donde fuera.

DMA: Porque la gente no daba un duro por una mujer viajando sola y sin dinero, ¿verdad?

IP: ¡Eso es! No daban ni medio centavo tan siquiera. Pero allí estaba yo para demostrarles que estaban muy equivocados.

DMA: Cuéntenos un poco sobre sus primeros viajes.

IP: Con mucho gusto. ¡Es lo mejor que he hecho en mi vida! Pues mi primer destino fue visitar Tierra Santa. Además de por ser creyente, también porque peregrinar a un lugar religioso me acarrearía menos críticas por parte de la sociedad y mi entorno más cercano. Tenía ya 45 años y también quería comenzar con un lugar más o menos seguro.

DMA: Era muy poco habitual en esa época para una mujer viajar por su cuenta y riesgo…¿era usted consciente de los peligros potenciales?

IP: ¿Que si era consciente…? Llegué a redactar mi testamento y todo antes de partir…No sé si con eso ve lo consciente que era.

DMA: Desde luego que sí. También nos consta que su economía personal no era la mejor para permitirse viajar y tuvo que hacerlo de manera bastante discreta.

IP: Sí, cierto es. Pero muy a mi honra. Pude viajar con poco, casi con lo puesto y disfrutar como los locales, viajar como ellos, comer como ellos, lo cual era mucho más económico.

DMA: Muy interesante. Aún hoy sigue siendo así, por si le interesa saberlo. ¿Qué hizo tras esta primera escapada a Tierra Santa?

IP: Pues publiqué mis memorias de ese viaje. Y con lo que saqué, me financié el siguiente viaje…

ida pfeiffer libro tierra santa

DMA: Vamos, que eso ya no había quien lo parara, ¿no?

IP: ¡Eso es! Jajajajajaja. De todas formas, en honor a la verdad, el presupuesto para viajar en barco hasta Islandia fue también muy ajustado…y tampoco es que pudiera permitirme comidas exquisitas…Tuve que limitarme a gachas y pescado un tanto maloliente, como hacían los toscos locales.

DMA: ¿No disfrutó entonces de este viaje?

IP: Sí que lo hice. Siempre disfrutaba. Pero tras 6 meses viajando por lugares tan fríos y desolados, pues una se cansa.

DMA: Comprendo. A su regreso, de nuevo misma mecánica. Escribe sus memorias de Islandia, Suecia y Noruega y vuelve a recaudar algo de fondos…

IP: Eso es. Y a partir de ahí es donde ya fui ideando la idea de dar la vuelta al mundo. Y se me puso la cara así… Mire, mire.

DMA: Vaya…Bueno, en realidad, nuestros lectores no pueden verle la cara, pero para poder describirla y que puedan imaginarla, diremos que es cara de sorpresa con cierto aire de medio loca.

IP: Por concretar yo diría solo de sorpresa, o de gran idea, mejor.

DMA: Como quiera, Ida. Por cierto, usted siempre compra billete de Ida, ¿no?

IP: Madre mía, menudo nivelito tiene usted con el humor….

DMA: Sí, tiene razón. Continuemos, porque a este paso me van a despedir. ¡Su primera vuelta al mundo! Cuéntenos. ¿Cómo fue? ¿qué le pasó? ¿Qué países visitó?

IP: Pues todo comenzó en 1846 en un barco danés rumbo a Río de Janeiro. A lo grande. Allí conocí a indios salvajes, después en Tahití, de camino hacia China, me quedé muy sorprendida con lo liberales que eran las mujeres. En el imperio chino, visité Cantón, Macao y no terminó de convencerme su estilo, sus maneras, sus costumbres…

DMA: En cambio, la India y su ascetismo si fue más de su agrado, tengo entendido.

IP: Sí, eso es. En India me sentí mucho mejor. Disfruté más la experiencia. De hecho estuve 7 meses, a base de pan, arroz y agua.

DMA: Y desde ahí ya fue camino de regreso, ¿no?

IP: Sí, aunque todavía quedaba tramo. Llegué a Mesopotamia, concretamente a Mosul y luego Tabriz y continué subiendo hasta Rusia.

DMA: ¿Y qué le ocurrió con la hospitalidad rusa?

IP: ¡Pues que me acusaron de espionaje! ¡¡Y me arrestaron!! ¿Se lo puede creer? Una noche llegué a estar en prisión.

DMA: Sí…es que son muy suyos para los temas de seguridad.

IP: Por suerte, tan pronto como investigaron mi identidad, me dejaron seguir con mi camino. Viajé por Turquía, Grecia e Italia y volví a Viena en Noviembre de 1848.

DMA: ¿¡2 años largos de viaje alrededor del mundo!?

IP: ¡Eso es! Tan pronto como regresé y aprovechando el revuelo, publiqué mi exitoso Eine Frau fährt um die Welt….

DMA: Perdón, Ida, para todos lo que no hablamos su lengua…¿podemos traducir?

IP: Uy sí, perdón. Mi Viaje de una mujer alrededor del mundo, quería decir, jeje.

Ida Pfeiffer bola mundo

DMA: Pero atacada ya por el virus viajero, no tardó en volver a hacer la mochila y largarse…

IP: Aquello ya era un no parar. Quedé con viejos amigos, pasé tiempo con mis hijos, lo que más había echado en falta ese tiempo, y en 1851 me marché navegando de Londres a Ciudad del Cabo.

DMA: Guau, menudo viajecito…

IP: Sí…Estaba decidida a seguir reivindicando mi posición de mujer viajera que hacía y decidía por ella misma…Y quería seguir viajando, pero por lugares nuevos, por supuesto, no lugares ya conocidos anteriormente.

DMA: ¿Tuvo más facilidades esta vez?

IP: Lo cierto es que las ventas del primer libro me ayudaron y que también muchas empresas navieras me invitaba a viajar con ellos, pero al final, la realidad es que salí con poco dinero de nuevo para el viaje.

DMA: ¿Y desde el sur de África hacia dónde continuó su periplo?

IP: Pues de nuevo embarqué para Singapur y luego a Borneo. Me adentré por la selva tropical, conocí a los Dayakos, una tribu muy temida, al parecer, por su afición a coleccionar cabezas humanas…

DMA: ¿¡Cómo!?

IP: Anda, ahora es usted el que pone cara de sorpresa y medio loco…

DMA: No, hombre, es que me sorprende mucho lo que me está contando.

IP: Bueno, no fue para tanto. Yo me llevé muy bien con ellos…Total, en Europa somos igual o peores…y siempre estamos con traiciones o asesinatos…¿Qué hay de malo en una afición u otra? Me hubiera encantado estar más tiempo con ellos, de verdad, ¿eh? Una gente humilde, honesta, agradable…cada uno luego tiene sus costumbres y si es coleccionar cabezas humanas…pues hay que respetarlo…

DMA: Ya…Entiendo…Sí…

IP: No fue para tanto, la verdad.

DMA: ¿Y tuvo algún otro encuentro singular con tribus de la zona?

IP: Sí, claro ¡Con los Batak en Sumatra!

DMA: Pero eran caníbales, tengo entendido…Y ningún europeo había conseguido entrar en sus dominios…

IP: Sí, así es. De hecho, fui la primera europea en acceder a su territorio. Pero a mí me trataron bien, oye. Les daba mucha curiosidad mi presencia. Cierto es que al cabo de unos días, empezaba a notar cosas raras. Los niños pequeños se me acercaban por la espalda y me echaban sal…o me ponían ramitas de hierbas que olían de maravilla… y yo pensaba, bueno, serán juegos de aquí…Luego, los mayores me hacían gestos raros, como de matarme y comerme…

DMA: ¿Me lo está contando en serio?

IP: ¡Y tan en serio! Ahí fue cuando ya me preocupé, la verdad. Pero tuve inventiva y les hice entender que con la edad que tenía, mi carne iba a estar muy reseca, con muy poca chicha…y que iban a hacer un guiso y montar un ritual de los suyos para nada…todo hueso. No hay nada como esperar un buen bocado y que luego la carne esté dura e insulsa.

DMA: ¿Y funcionó?

IP: Vaya que si funcionó. Les puso tristes, eso es verdad. Les desilusionó muchísimo…pero me dejaron marchar. Al irme no sé si lloraban de pena o más bien de hambre.

DMA: ¿Hacia dónde siguió su ruta?

IP: Pues San Francisco, Estados Unidos, y de ahí bajé por América a los Andes peruanos. Al final llevaba ya otros cuatro años en lo alto y decidí volver a Viena para…¿adivina?

DMA: Escribir un nuevo libro sobre su segundo viaje…

IP: ¡Efectivamente! En esta ocasión se convirtió en un best-seller y yo tan feliz.

DMA: ¿Y ya no viajó más?

IP: ¡Qué va! Todavía tuve tiempo de ir a Madagascar e Islas Mauricio. Unas playas, unas aventuras, unos virus…

DMA: ¿Qué quiere decir?

IP: Pues nada, que básicamente pillé un virus tropical y nadie en Viena supo curarme…y hasta ahí llegué…61 añitos bien vividos…principalmente en la segunda parte de mi vida.

DMA: Bueno, nos parece una vida de lo más emocionante. Ha sido una maravilla tenerla hoy aquí con nosotros. Quiere decirnos algo más, Ida, antes de despedirnos.

IP: Poco más, agradeceros el tiempo y el espacio…y bueno, habrá quienes piensen que hice un viaje tan largo por vanidad. Lo único que puedo decir es que el que así lo entienda debería emprender una aventura como la mía para convencerse de que nada, salvo un interés natural por viajar y un deseo irrefrenable por adquirir nuevos conocimientos, podría ayudar a una persona a superar las dificultades, privaciones y peligros a los que he estado expuesta.

DMA: Unas palabras viajeras sabias donde las haya. Verdaderamente sabias. Gracias por venir a compartirlas con nosotros, Ida.

IP: Gracias a vosotros.



 


¡Esto ha sido todo por hoy! Os emplazamos a la próxima semana donde tendremos a Abel Tasman, uno de los grandes exploradores del Pacífico Sur. Si os gusta esta sección, compartid, que es vivir.

Con la colaboración difusiva de Historias de la historia.

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4 Respuestas

  1. aaaa dice:

    1948 ? será 1848

  2. David dice:

    ¡Sí!Toda la razón, ya está corregido. Desliz de tecla…no viajó ni vivió por más de 100 años la señora 🙂 ¡Gracias!

  1. Enero 21, 2017

    […] Ida Pfeiffer, la primera mochilera de la historia […]

  2. Enero 22, 2017

    […] http://www.desdemisalturas.com/ida-pfeiffer-la-primera-mochilera-de-la-historia/ Este verano desde la publicación La Marea se estuvieron compartiendo artículos con testimonios de mujeres que en siglo XXI habían emprendido viajes solas, “A mi bola” lo llamaron. Experiencias de todo tipo, pero en general, se debe ir bien preparada, el mundo es más hóstil para viajar sola que solo.  […]

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