La Lawrence de Arabia femenina, Gertrude Bell

Enamorada del desierto y Oriente Medio, tuvo un papel determinante para la creación de un país como Irak. Defendió sus costumbres, su legado arqueológico y al mismo tiempo veló por los intereses del imperio británico. Con una vida viajera y política nunca llegó a encontrar el verdadero amor y terminó sus días en Bagdad. Hoy en Viajeros de la Historia, Gertrude Bell.


DESDE MIS ALTURAS: Muy buenos días Gertrude y gracias por acudir a nuestra cita…Escritora, viajera, politóloga, arqueóloga, espía y funcionaria del gobierno británico, ¿hay algo que no se le diera bien, Gertrude?!?

GERTRUDE BELL: Bueno, cocinar no era santo de mi devoción. Con tanto ajetreo nunca llegué a aprender ni siquiera una buena salsa gravy…aunque teniendo quien me cocinara, ja, para qué cocinar.

DMA: Bueno, entiendo que con tanta ocupación poco le importaría. Usted nació en una familia bastante influyente de la sociedad victoriana de finales del XIX en Gran Bretaña. ¿Cree que esto repercutió en su vida posterior?

GB: Hombre, pues sí. Evidentemente. Tuve la suerte de formarme en el Queen´s college, y destacaba tanto que mi profesor decidió enviarme a la Universidad de Oxford donde me licencié en Historia en tan solo 2 años. Eso sí, tuve que aguantar a mucho machista que no entendía que pudiera ser tan o más inteligente que ellos…

DMA: Ya, imagino que era una época complicada. Siguiendo con su familia, supongo que la temprana muerte de su madre también le marcó bastante.

Gertrude bell posa tienda campaña

Gertrude posando frente a su tienda de campaña

GB: Como no podía ser de otra forma. A cualquier niña que pierde a los 3 años a su madre le afecta. También eso me unió mucho más a padre. Fue supervivencia. Por otra parte, la segunda mujer de mi padre era muy dulce y cariñosa…me contaba cuentos y aunque nunca sustituiría a mi madre, al menos hizo lo que pudo.

DMA: Sin embargo, su figura es un tanto paradójica. Era una mujer de bandera y armas tomar, pero sin embargo no defendía el derecho a voto de las mujeres. ¿Cómo explica esta contradicción?

GB: Pues porque considero que las mujeres no eran lo suficientemente maduras para votar por sí mismas en esa época e iban a ser manipuladas por sus maridos. Mientras estuvieran centradas en la cocina y en servir el té poco había que hacer…

DMA: ¿De todas sus profesiones o vocaciones, cual era su favorita y por qué?

GB: Yo diría que viajar, viajar y viajar. Porque gracias a ello, vinieron todas las demás actividades. Aprendí a hablar árabe y persa con fluidez, me apasioné con Oriente Medio, descubrí yacimientos, conocí a gente fascinante…

DMA: Su fascinación y acercamiento a Oriente Medio es manifiesta. ¿Cómo nos podría explicar semejante atracción?

GB: En efecto me enamoré desde mi primer viaje a Persia. Después recorrí Siria, Palestina, Jordania y el desierto de Arabia…Me encantaba la cultura, las gentes, las costumbres y el paisaje. Me sentía mucho más cómoda que en la encorsetada tradición victoriana.

Gertrude bell a caballo

A caballo frente a unas ruinas en el desierto, así era Gertrude…





DMA: Además de la región, qué tenía el desierto que tanto le apasionaba, hasta el punto de cruzar Arabia 6 veces?

GB: Buena pregunta. Quizás la relajación de estar en un lugar vacío, silencioso, aparentemente infinito. Una se encuentra con sí misma de tal forma que encuentra su paz interior. Es difícil explicar qué sienten los amantes del desierto, pero desde luego es un sentimiento apasionante.

DMA: Después durante la Primera Guerra Mundial pide que le envíen de nuevo a la región de la que se había enamorado y se lo niegan….¿cómo consiguió estar por allí de nuevo?

GB: Sí me lo negaron en un primer momento y por eso me había alistado en la Cruz Roja francesa para ir como voluntaria. Pero no hizo falta. Al final sí que me enviaron como parte de una misión diplomática, a sabiendas de mi amplio conocimiento de las tribus locales, las lenguas y las costumbres.

DMA: Usted tuvo un papel crucial en la creación de Irak como país. Cuéntenos un poco cómo comenzó todo.

GB: Pues todo comenzó con un informe sobre Mesopotamia que me pidió el gobierno. Tardé 10 meses en redactarlo y mis conclusiones favorecían más a los pueblos árabes, por lo que no hizo mucha gracia a los demandantes del trabajo.

DMA: Vaya, y entonces ¿qué pasó?

GB: Pues pasó que poco a poco fueron entrando en razón y haciéndome caso. Al final la propuesta territorial para crear Irak fue mía, así como la colocación del rey Faisal.

DMA: Entonces, en resumen, se había ganado el favor de la inteligencia británica y al mismo tiempo de los pueblos tribales de la región, ¿no?

GB: ¡Justamente! Para que luego dijeran que las mujeres teníamos el sitio en la cocina. Los locales incluso me llamaban Al Khatun, la dama del Estado, por todo lo que intercedí por ellos.

DMA: ¿Realmente fue espía en algún momento?

GB: Si por espía entendemos dar información al beneficio de mi propio país, pues sí…pero en realidad también velaba y mucho por los intereses árabes. Digamos que hacía un poco lo que me daba la gana, para qué engañarnos.

DMA: Ya veo, ya. Después su importancia no decayó y llegó a asistir a la Conferencia del Cairo de 1921.

GB: Sí, eso es. Churchill consideró que era una de las más indicadas junto a Percy Cox y Lawrence de Arabia para debatir las nuevas fronteras de la región, incluidas las de Irak, como ya hemos comentado antes.

Gertrude bell hombres oriente medio

Tomando un picnic con beduinos y soldados británicos tan ricamente

DMA: Por cierto, Gertrude, aunque sea un tema menos importante…¿sentía algo especial más allá de respeto y admiración por Lawrence de Arabia?!

GB: Hmmm, la respuesta es un no categórico. Lawrence era muy profesional, muy apuesto, aventurero, inteligente, simpático, buena persona, amable y discreto…pero no, nunca me casé ni tuve hijos…es todo lo que puedo contarle.

DMA: Bueno, con un tal Henry Cadogan estuvo a punto, ¿no?

GB: Sí, es cierto, pero padre no estuvo conforme por la falta de riqueza…No era Sir ni Lord ni nada de eso, y no íbamos a desperdiciar nuestro linaje y buen nombre familiar con alguien como Henry…Me dio pena, pero si padre lo vio así, tendría razón.

DMA: Más allá de sus aportaciones en la política como mediadora intercultural entre los pueblos árabes y el gobierno británico, también tuvo tiempo para ejercer de arqueóloga…

GB: Sí, una faceta de mi vida que disfruté muchísimo. Trabajé en la localización de Bersiba, una antigua ciudad ya descrita por Ptolomeo y después viviendo en Irak, trabajé para crear el museo arqueológico de Irak.

DMA: ¡Qué interesante! También protegió el patrimonio local incluso con leyes, ¿no es así?

GB: Sí, con todas las herramientas que tenía a mi alcance. La riqueza arqueológica de la región era tan grande como la falta de autoridad y control hacia ellas. Era un despropósito ver como expediciones inglesas campaban a sus anchas y se llevaban joyas antiguas dejando sin nada a los locales. Así que hablé con el rey Faisal y prohibimos cualquier excavación que no tuviera un permiso escrito previo, con el fin de controlar los expolios.

DMA: Por si fuera poco, también escribía. Persian pictures y The desert and the sown fueron sus dos aportaciones literarias…

GB: ¡Yes! Me hubiera encantado escribir muchos más, pero no siempre hay tiempo para todo. Traté de representar mucho de lo que conocía de la zona en estos dos volúmenes.

Gertrude Bell caballos egipto

Gertrude en la conferencia de El Cairo, posando frente a las pirámides

DMA: ¿Se sentía ya más iraquí que inglesa?

GB: Bueno, una pregunta así es difícil de contestar. Nunca dejé de sentirme inglesa, pero mi fervor por Oriente Medio y haber pasado más de media vida allí hacía irrefutable el hecho de que me sintiera también muy local.

DMA: Claro, normal. Finalmente nos dejó en Bagdad, pero no se sabe si fue un accidente o un suicidio…

GB: Bueno, ese evento prefiero reservármelo para mi intimidad.

DMA: Perfecto, lo entiendo. Por último le comento que póstumamente fue recompensada con la Orden del Imperio Británico por su labor ejemplar al servicio del gobierno.

GB: Anda, mira, esas cosas siempre se agradecen y son un honor…

DMA: Ha sido un gran honor contar con alguien de su talla, Gertrude Bell. Ojalá reine de nuevo la paz del desierto en los territorios de Oriente Próximo.

GB: Insha´Allah!





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Con la colaboración difusiva de Historias de la historia.

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