Nuestra (media) vuelta al mundo

461 días después, estamos de vuelta. Escribirlo provoca alegría, nostalgia y zozobra a partes iguales. Nuestra vuelta al mundo se ha terminado. Mejor dicho, nuestra MEDIA vuelta al mundo ha llegado a su fin. A los 9 meses de viaje, decidimos quedarnos en Australia para ver cómo vivían los canguros y cuando hemos querido regresar lo hemos hecho por la vía más rápida y económica. De esta forma hemos llegado a la otra punta del planeta y cuando casi comenzábamos a darle la vuelta, hemos regresado atravesando los mismos meridianos y paralelos. En parte esto nos servirá de acicate para confesar contrariados que jamás hemos dado la vuelta al mundo…y que en algún momento habrá que ponerse a ello, no? 😉

Este post es un resumen nostálgico de todo lo vivido en estos meses de aventuras y sueños hechos realidad.

catedral invierno vladimir

El 3 de enero de 2015 comenzaba el gran viaje. Dos meses frenéticos para cerrar cajas, vender cosas y ultimar detalles, antes de dar el salto hacia lo desconocido. Nervios, susto, ilusión y muchas ganas entre uvas y mazapán. Despedidas en Madrid y Sevilla. No había tiempo para más.

La primera parada fue Rusia en todo su esplendor. Navidad ortodoxa, pocos turistas y un invierno crudo. Rusia fue y será un longevo oso estepario campando a sus anchas por Siberia. Aprendimos a convivir con el frío. Y a calentarnos con sus contundentes sopas. El termómetro no subía de – 10ºC y había que llevar 4 o 5 capas de ropa térmica. Cruzamos ríos helados, disfrutamos de una arquitectura despampanante y comprobamos con sorpresa como hablan menos inglés que en España. (¡!)

kremlin cañon iglesia

Cuando pensábamos que estábamos hechos a ese frío, llegamos a Ulan Bator. Considerada la capital más fría del mundo, fuimos testigos de que los apelativos y las famas de las ciudades son por algo…¡Qué frío! No tanto en la capital como sí en el mismísimo desierto del Gobi. Creo que por termómetro llegamos a -35ºC pero estoy seguro que en algunos rincones del cañon de Yoly ann hacía unos cuantos grados bajo cero más. Jaia nos alojó en su ger, rodeado de caballos takhi en el valle de Orkhom, y disfrutamos de algunos de los paisajes más espectaculares que jamás habíamos visto.

takhi caballos mongolia naturaleza animales

Tras más de 5000 kilómetros en tren (no precisamente el AVE) alcanzamos la milenaria Pekín (Beijing para los modernos 😉 ) y vivimos un mes al frenético ritmo del gigante asiático. Descubrimos su milenaria cultura, disfrutamos algo de su gastronomía y conocimos varias ciudades de un país tan inabarcable como estridente. Los eternos guerreros de terracota, el embrujo de Shanghai, las montañas y ríos de Guilin…Todo para hacernos una leve idea de un país con más de 1000 millones de habitantes. También cambiamos de año chino en el diminuto pueblo de Yangshuo y fue toda una experiencia compartirlo con desconocidos haciendo dumplings al vapor y escuchando las tracas de petardos.

noche edificios rascacielos iluminados shanghai

templo china lago pekin

Desde allí cruzamos la frontera con Hong Kong en metro. La bruma de su bahía nos cautivó. Sus rascacielos, su aire de misterio y sus leyendas nos dejaron muy buen sabor de boca. Y comenzó el periplo por el sudeste asiático. Salvo Brunei y Timor oriental pisamos todos los países de la región, aunque en 5 meses nos faltó mucho rincón por descubrir. En Vietnam directamente flipamos con su gastronomía. Las formaciones kársticas de la bahía de Halong nos hicieron soñar despiertos, mientras que en Sapa dormimos como angelitos después de recorrernos sus montañas y etnias.

tren vías vietnam hanoi

Entramos por tierra a Camboya. Aunque su capital Phnom Penh no nos entusiasmó,  pronto lo olvidamos cuando nos adentramos en los legendarios templos de Angkor. Sudamos como nunca. Disfrutamos como siempre y nos sentimos enanos exploradores en unos templos inigualables

grabados camboya angkor

Moverse por Tailandia fue tan cómodo, que comparado con otros países nos faltó un poco de emoción. De todas formas, el espiritual norte nos sedujo con sus templos budistas y centros de meditación, mientras que el sur, sus islas y playas nos permitieron adentrarnos en un mundo que antes jamás habíamos explorado, el mundo submarino. La comida nos hizo llorar, literalmente, en alguna ocasión, pero cierto es que sarna con gusto no pica.

buceo koh tao

Navegando por el Mekong para entrar en Laos contemplamos que la vida puede ser muy fácil y sencilla, si uno quiere. Sentimos la calma budista de Luang Prabang. Nos alistamos en la guerra santa del agua en Vientián. La capital más tranquila del sudeste nos vino muy bien para retomar fuerzas.

río mekong sudeste laos

Myanmar fue en sí misma una razón viajera de peso. De los pocos lugares poco explorados y muy vírgenes todavía. Una delicia para los sentidos del explorador occidental. Padecimos largas noches de autobús, visitamos entornos tan místicos como Bagán o tan naturales como el lago Inle.

bagán templos calor sudeste

Filipinas nos dio los mejores atardeceres de nuestra vida. Nos sentimos Robinsones descubriendo islotes y playas remotas. Nos parecieron las mejores playas y los mejores fondos marinos. Filipinas nos descubrió además una pequeña porción de historia de España que sólo habíamos leído en libros de texto. Coqueteamos con el tagalo y sus múltiples vocablos derivados de nuestra lengua.

atardecer boracay

kuala lumpur torres arquitecturaDe Malasia sólo tomamos un aperitivo. Nos queda país para rato. Pero vimos su potencial. Su mezcla de culturas. Su naturaleza desbordante, sus playas y selvas tropicales, de las más antiguas del planeta. La ciudad del león nos sorprendió gratamente. Además, Lester y su familia nos hicieron sentir como en casa.

Indonesia y sus cientos de islas. Nos queda visita para rato en el 4º país más extenso del mundo, está claro. Pero al menos nos perdimos en moto por Lombok, exploramos los templos de Java, y vivimos a fondo el estilo de vida de la pequeña Bali. Su gastronomía, tan ardiente como sus tierras, llenas de volcanes, nos hizo firmes devotos del picante.

volcán java amanecerbuda espaldas sombra contraste borobudur

A todo esto, durante los primeros 7 países se me ocurrió hacer un reto por país…como si viajar por sí solo no fuera suficiente entretenimiento. Al final lo fui dejando para disfrutar más de las experiencias y porque tampoco tuvo demasiada aceptación entre los lectores del blog. Pero eso sí, los que hice me lo pasé en grande, y creo que casi todos se cumplieron ☺. Bailé sevillanas en Moscú, hicimos un videoclip (o algo parecido) en Mongolia, navegué en Palawan una embarcación por mi cuenta, hice amigos nuevos en Myanmar y China, conseguí comer gratis cambiando una pegatina en Vietnam y comí insectos muy raritos en Bangkok (todavía sin editar). Puedes juzgarlos aquí mismo.

opera house sydney australia

Volver a un país de corte occidental se nos antojaba tan raro, después de meses por el sudeste asiático, que en el norte de Australia nos extrañaba todo mucho. Cuando empezamos a movernos por la costa este ya vimos lo diferente que era la naturaleza por esos mares y sobre todo la vida animal, plagada de bichejos que jamás habíamos visto.

fiji iglesia casarse

Estábamos algo cansados de playas paradisiacas (¡quién lo diría!) cuando llegamos a Fiji  y por eso nos quisimos centrar más en sus gentes. Nos reímos con ellos, disfrutamos de sus costumbres y nos mezclamos entre sus raíces nativas y sus costumbres indias.

koh lanta isla larga exposición

Cuando pensábamos que más lejos estábamos de casa, resulta que ya estábamos un pelín más cerca. Eso ocurría en Tonga. El lugar más remoto en el que hemos estado, aunque en realidad, ya estuviéramos un poquito más cerca, solo que por el otro lado. Saludamos a Topou VI, el último rey del pacífico sur, nadamos con ballenas jorobadas y contemplamos la vida a cámara lenta.

El último salto viajero antes de instalarnos en Sydney fue uno de los más esperados. Nueva Zelanda, la Tierra Media. Durante un mes hicimos vida en furgoneta. El sol marcaba nuestro ritmo. Lagos, bosques y montañas no se separaron ni un momento de nuestro lado. Nos sentimos hobbits en la comarca, elfos en más de un bosque y orcos…cada vez que nos poníamos a comer en la furgo después de una ruta.

tongariro alpine cross trek

Después de aquél septiembre kiwi, dejamos volar un billete a Chile y optamos por probar la vida en Sydney. Toda una experiencia. Chile y latinoamérica siguen pendientes. La vuelta al mundo sigue pendiente. Y viajar ya se ha convertido en nuestro estilo de vida.

Ha sido el mejor año de nuestras vidas. Ha sido la mejor inversión posible de nuestras vidas. Hemos conocido a gente increible. Cientos de historias. Viajeros, locales, artistas, locos, ancianos y niños. Y afortunadamente, hemos tenido mucha suerte y estamos aquí para contarlo.

vietnam dragon

El mundo es un lugar fascinante.

La mejor manera de disfrutarlo, sentirlo y aprovechar todo lo que tiene, es viajando.

Y lo creas o no, está al alcance de todos.

Es cuestión de querer.

A los poquitos que estáis ahí, GRACIAS por haber seguido nuestra particular epopeya en tiempos modernos. Ha sido especial sentir que podíamos transmitiros nuestras sensaciones ¡desde tan lejos!

Por cierto, esto no ha hecho más que empezar… ☺




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