Preparativos Vuelta al mundo II: Vacunas y Visados

Aunque aparentemente no tengan nada que ver, las vacunas y los visados forman parte importante de cualquier viaje. Si no cuentas con ellos, además, te pueden arruinar tu viaje, y en eso estamos nosotros, en intentar que todo lo controlable, al menos, esté controlado 😉

Vacunas para una vuelta al mundo

Lo primero y más importante es acudir a un centro de vacunación internacional. Hay en todas las provincias españolas, aunque paradójicamente tienen sistemas diferentes.

En Madrid, por ejemplo, ir al hospital Carlos III es un servicio que cubre la Seguridad Social, te recomiendan e inyectan todas las vacunas necesarias para tu viaje. En cambio, en el Centro de Salud Internacional (calle Montesa), la consulta está incluida también, pero para suministrar cualquier vacuna cobran 37 euros por cabeza.

Nosotros empezamos yendo al Carlos III, pero nos pilló de lleno la crisis del Ébola, así que nos tuvimos que mudar forzosamente a Montesa.

Personalmente, el tema de las vacunas me parece un negocio del copón para las farmaceúticas. No digo que no sean necesarias, pero que duren 1-2-3 años, como duran algunas, y haya que volver a inyectarlas…o que cuesten tanto como cuestan, y por ello sea difícil proporcionarlas a los habitantes de los países afectados…es un tema que me da bastante dolor de cabeza.

En la consulta con la médico de preventiva, tras contarle nuestra ruta, nos recomendó prácticamente la gran mayoría de vacunas que existen en el mercado, y allí que hemos ido periódicamente a enchufarnos nuestra ración forzosa de virus atenuados.

Al final han sido unas 8 en total. Cuando esta semana me puse la última dosis de la última vacuna, me sentía algo así, como la versión española de superman, spiderman y linterna verde…Inmune a todo!!!! Acto seguido estornudé 3 veces…

virus retro

Detalle importante a la hora de vacunarse. Parecen matices, pero hay mucho más en lo retro de lo que parece 😉

Os voy a hacer un rápido resumen muy personal de todo lo que nos hemos metido en el cuerpo. Ríete tu de las fiestas de Pocholo y de los consejos de gobierno.

Hepatitis A y B. Por algún fallo en el sistema (o por un deficiente calendario de vacunación en los 80 en Andalucía) yo no las tenía puestas, así que, premio! En principio, efecto hipoteca (duran para toda la vida)

Fiebre Amarilla. La tenía desde mi viaje a Perú. Hace poco han demostrado que los anticuerpos duran toda la vida, aunque algunos países exigen un certificado donde se indique que hace menos de 10 años desde la vacunación.

Fiebre Tifoidea. Inyectable o en pastillas (vivotif). Según el médico o enfermero que te toque, dura entre 1 y 3 años. Nos la tomamos para India pero ya han pasado unos 3 añitos, asi que…al zurrón!

Rabia (o coraje, en sevillano). Tres dosis inyectables que únicamente te dan algo más de tiempo en caso de mordedura de animal (monos, perros y murciélagos, principalmente) y te libran de la llamada gammaglobulina (sustancia ésta que si bien parece prima cercana de L, casey e inmunita, te puede salvar la vida). En cualquier caso, si te muerde algún bicho, sigue haciendo falta dos dosis de la vacuna post-exposición. También ponerse la vacuna te da varias horas más de margen (entre 24 y 72, según médicos) Una movida curiosa, sí. Mi idea principal es que no me muerda ni Cristina, por si las moscas!

– Meningitis . Inyectable también. Nos pusieron la tetravalente, lo que significa inmunidad para todo lo que empiece por mening-, sea A,B,C o doble ZZ (no existe, pero el día que llegue, tiene pinta de ser la hostia, destructiva total, no?) La meningitis se coge en un isisú, ya sea en aglomeraciones, trenes, aviones o lugares donde hay poco aire para compartir con mucha gente. Dura 3 años.

– Cólera. Aunque a las zonas que vamos no hay brotes de esta enfermedad, al parecer la vacuna soluble, ayuda a prevenir la diarrea del viajero, o lo que es lo mismo, a la amiga E.Coli, ese organismo procariota que ayudó a Don Omar a componer su delicada hoda al amor,  “Estoy suelto como Gabete”. Dura unos dos años.

Encefalitis Japonesa. En general, es necesaria en zonas rurales de Asia y sudeste asiático. Yo no pensaba administrármela, pero la doctora insistió y un amigo cercano nos contó de algún caso conocido en Vietnam…y al final nos la hemos puesto. La gracia de esta vacuna, es que la recomiendan pero no la tienen en este centro, por lo que hay que comprarla y llevarla para que te la inyecten. Para que os hagáis una idea, son dos dosis y cada dosis sale por unos 85 euros. En ese momento es cuando descubres lo caras, carísimas que son las vacunas, el negocio que suponen, y qué narices, por qué la comunidad de madrid no pide más dosis para los mucho más de 4 gatos que vamos a estos países. Hasta aquí han llegado los famosos recortes.

Como conclusiones al episodio de vacunas, ahora que nos hemos vuelto pseudo-expertos forzados:

– Es curioso como cada médico, cada enfermero te da una duración estimada de inmunidad por vacuna. No difiere en décadas, pero sí que han llegado a variar de 1 a 3 años en más de una vacuna. También distintas recomendaciones para los mismos lugares, según criterios…No deja de ser llamativo. Podría estar más estandarizado para tranquilidad del usuario.

Casi ninguna vacuna nos ha provocado efectos secundarios. Tan solo las tres dosis de la rabia me dejaron algo tontorrón y con febrícula unas horas. Las demás ni me enteré. Esperemos que si llegan los virus malos invasores sí estemos preparados para defender el castillo.

– Después de 8 vacunas, seguimos estando totalmente expuestos al dengue o la malaria, ya que no se han conseguido fórmulas todavía. Influye mucho aquí, que no sean enfermedades occidentales, y que no interesen a los laboratorios, y haya tan pocos recursos.

– En los países occidentales y con recursos, somos unos privilegiados y unos pusilánimes (por no decir acojonados, anda, lo he dicho!). Hay unos 4000 millones de humanos que viven expuestos a todas o algunas de esas enfermedades, y conviven con ellas diariamente. Nosotros vamos unos meses a sus zonas, y pretendemos inmunizarnos como si fuéramos a un planeta extranjero. En nuestro viaje a India ,conocimos a un chico indio que cuando le preguntamos por la gravedad de la malaria en su región, nos dijo algo así como “ah, sí, la pasé de pequeño, es como un resfriado fuerte…”.

Aquella visión de la realidad, aquella normalización de lo que a nosotros nos parece las puertas del infierno, me impactó bastante.

En definitiva, creo que las vacunas son algo importante en cualquier viaje que se requieran, pero que también adolecemos continuamente de miedos y temores que luego no tienen por qué traducirse en realidad

 

Visados para nuestra vuelta al mundo

Otro tema interesante que uno percibe cuando viaja por el mundo. Hay mil webs donde indican los requisitos necesarios para entrar en cada rincón del planeta. Por eso yo solo voy a dar mi escueta opinión al respecto.

¿Por qué no dejamos que cada uno viaje dónde y cuándo quiera? Y nos dejamos de visados, permisos, y todo ese rollo.

En algunos países es abusivo lo que cobran para entrar. Mucho peor que Pachá, Joy Eslava o Kapital juntas. Cuando viajamos a Jordania, descubrimos con horror que en menos de dos semanas habían duplicado el coste del visado :O y por supuesto nos tocó pagar.

Ahora, organizando visados para la vuelta al mundo, nos encontramos con países como Rusia o China, que obsesionados con su seguridad nacional o con la inmigración, cobran entre 60 y 100 euros por tramitar el visado, pero además, poco les falta para pedirte un bizcocho de almendras como requisito adicional.

¿Exagero?

Rusia te pide, además del pasaporte en vigor, las dos fotos, el formulario de solicitud y los 60 euros de gestión:

– Carta escrita en ruso, que especifique todos y cada uno de los lugares donde vas a pernoctar, asegurando que vas a dormir allí, aunque no lo sepas todo con antelación, como es nuestro caso. ¿y si duermes en casa de un amigo, en un tren, o debajo de un árbol? Pues en ese caso, la central de visados rusos te emplaza a otra empresa que manejan y en la que, curiosamente, ellos confían ciegamente, que te proporciona esa carta para cualquier lugar. Con esto, la broma sube otros 30 euros por cabeza, y lo convierte en uno de los visados más caros de todo el viaje.

– Seguro de viaje, que asegure (de ahí el seguro) en caso de repatriación o muerte, y que opere con una compañía local. Esto que en realidad, es de sentido común, ya que es importante un seguro de viajes, no es una exigencia en prácticamente ningún otro país.

– Saber preparar Kaipiroskas de fresa. ¡¡Y aquí viene el problema!! Porque no pienso darles mi receta secreta…(quizás este último punto sólo sea una broma…quizás…)

visa sello vuelta mundo viajes

China, por su parte, cobra unos 70-90 euros y donde más problemas da es en el permiso especial a la aclamada región de Tibet.

Además de los elevados importes a costear, hay que tener muy en cuenta también las diferencias entre fecha de expedición, validez, duración…

En Jordania y Rusia, por ejemplo, en el momento que expiden el visado, empieza a correr la validez del mismo, que en ambos casos viene siendo 1 mes (todo muy práctico y funcional, sí) por lo que hay que realizar cábalas y malabares para no tener problemas con este asunto, entrar y salir en tiempo y sacarlo en el momento justo.

Mongolia, afortunadamente ha anulado recientemente su visado para españoles que vayan por turismo y durante menos de 30 días, lo cual agradecemos mucho.

El resto de países varian bastante. Algunos permiten gestionar el visado al llegar al aeropuerto con una mera gestión y pagando, eso siempre, como Tailandia, mientras que en otros como Australia,  nos las volveremos a ver canutas para poder entrar unos días, a disfrutar de sus canguro.

Por último, resulta llamativo cómo funcionan las relaciones internacionales entre países. Es un poco como un juego de niños. Si me ajuntas, yo te ajunto. Es difícil encontrar un país que cobre a ciudadanos de otro y no sea recíproco. Y lo mismo con la exención de visados. Con esta mecánica, se establecen absurdos incrementos de precios recíprocamente, si el país X decide aumentar el precio de entrada a los ciudadanos del país Y.

O en el ámbito del buen rollo, todo lo contrario. Si Manolito nos deja entrar en su frontera sin cobrarnos, Pepito no cobra a Manolito tampoco nada…

Eso sí, el pasaporte que tendremos, con suerte, dentro de un tiempo…llevo años soñándolo 😀

En fin, historias variopintas y divertidas que nos vamos encontrando en la preparación de este viaje…

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